Testimonios
Emiliano Vega Zarate - Sanidad en ojos

Emiliano tiene 5 años. Él recibió sanidad en sus ojos en el mes de Abril del 2009, 4 meses después de que Elena y Héctor Vega, sus padres, aceptamos a Cristo en nuestro corazón. Emiliano nació con hipermetropía en ambos ojos con una diferencia leve entre un ojo y otro. Sin embargo el problema no fue detectado hasta que Emiliano entró al preescolar, ya que se le dificultaba bastante ver los renglones de los cuadernos y leer el pizarrón y cierto tamaño de letra. Y esto también fue comentado por la maestra de Emiliano en ese entonces. El especialista nos dijo que probablemente en la adolescencia el problema se corregiría una vez que creciera la parte de sus ojos que hacen el “enfoque” pero era solamente una probabilidad. Mientras, Emiliano tendría que estar con aumentos graduales.

Emiliano usó lentes aproximadamente 2 años, hasta que en un servicio de oración, en la iglesia Centro de Avivamiento, Emiliano se acercó al Pastor Roberto Ugalde y le dijo: “Robert ¿Puedes orar por mí, para que Dios sane mis ojos?” y el Pastor le preguntó: “¿tú crees que Jesús te puede sanar?” y Emiliano respondió que “SI”, y fue así como Roberto oró por él. Y aunque de inmediato no sucedió nada, días después Emiliano dijo que ya no necesitaba sus lentes, porque Jesús ya había sanado sus ojos. Corroboramos esto y Emiliano podía ver sin dificultad líneas, letras y trazos a distancia, lo cual él antes no hubiera podido ver sin los lentes. Emiliano hoy en día cursa el 1º de primaria y tiene sus ojos completamente sanos. ¡Gloria a Dios!


Héctor Vega Jiménez - Sanidad en Riñones

Soy Héctor tengo 29 años. Recibí sanidad en los riñones en Diciembre del 2008. Crecí en un hogar cristiano sin embargo en la adolescencia me aparté de Dios. Y pedí perdón y acepte nuevamente a Cristo en mi vida junto con mi esposa Elena estando internado en el hospital debido a una enfermedad en los riñones. El día 3 de Diciembre del 2008 fui a una consulta médica debido a dificultad para orinar desde 3 días atrás. Los médicos me hicieron análisis y nos dijeron que mis riñones ya no estaban limpiando los desechos de mi sangre y que iba a ser necesario que me pusieran un catéter de diálisis peritoneal y que en año y medio iba a tener la posibilidad de recibir un transplante de riñón y esto NO se llevó a cabo. Tres días después los médicos dispusieron que, debido a que mi situación no mejoraba, yo fuera trasladado a otra ciudad. Allí empecé a recibir diversos tratamientos entre ellos hemodiálisis. Sin embargo los médicos no se explicaban como mis análisis arrojaban un estado clínico “grave” y en mi físico y en mi lucidez nada de esto se reflejaba y mi cuerpo tenía reacciones que no eran “normales”.

Desde el principio hubo muchas personas que oraron por mí, entre ellas, los pastores Ugalde, mis padres y hermanos. Estando en el hospital leíamos la biblia, oíamos alabanzas y orábamos. Yo hice un pacto con Dios de que si Él me sacaba de ese lugar yo iba a llevar una vida cristiana de ese día en adelante junto con mi esposa y mis hijos. Yo y mi esposa Elena nos aferramos a la promesa de Dios de que yo saldría de ese hospital sano y sin secuelas. Fui dado de alta el día 18 de ese mismo mes y para sorpresa de los médicos mi recuperación de los medicamentos fue rápida y sin secuelas. ¡Soy sano! Actualmente servimos a Dios en la iglesia Centro de Avivamiento. Cambié por completo mi estilo de vida, pero lo más importante es que ahora Cristo reina en mi corazón, mi hogar y mi familia. ¡Gloria a Dios!